Matices del vino blanco: semisecos

matices del vino blanco: semisecos: copa de vino blanco

Descubrir a qué sabe un vino blanco verdejo o no, no es tan fácil como parece, ya que se pueden apreciar infinidad de matices que hacen a cada uno de ellos único. Como venimos haciendo en anteriores posts, seguiremos hablando sobre los diferentes tipos de vino blanco dependiendo de sus matices y teniendo en cuenta la siguiente clasificación:

  • Ligeros y secos. Como ya hemos comentado se trata de vinos jóvenes que no pasan por barrica. Una de sus características principales es que son vinos con poco azúcar y extractos.
  • Secos y amplios. Se trata de vinos que se caracterizan por tener una mayor concentración de extractos y, a pesar de ser secos, poseen el sabor dulce de la fruta madura.
  • Semisecos. Son vinos aromáticos, afrutados que suelen embotellarse sin dejar que todo el azúcar se transforme en alcohol. Hoy ahondaremos más en este tipo de vinos.
  • Dulces. Son vinos con una alta concentración de azúcares y extractos y de ellos hablaremos próximamente.

Como decíamos, hoy conoceremos un poco más los vinos blancos semisecos. En este caso, la cantidad de azúcar se encuentra entre 5 y 15 gramos por litro. Tiene muchas cualidades similares a los vinos blancos secos, no obstante, el vino blanco semiseco es algo menos dulce. En cuanto a qué platos elegir para acompañar este tipo de vinos blancos afrutados están aquellos menos consistentes como platos fríos, pescados, arroz y pastas ligeras.

¿A qué huele el vino blanco?

Otra de las características propias del vino blanco, no solo de los semisecos sino de todos los tipos, es su aroma y no es algo que dependa de las marcas de vino, aunque cada uno tiene su particularidad. Pero ¿a qué huele el vino blanco? Esta es una pregunta que no es tan fácil de responder. Hay que tener en cuenta que se pueden encontrar diferentes aromas dependiendo de la fase de cata en la que estés. Los primeros aromas que percibimos son los primarios, que llegan a nosotros nada más acercar la copa a la nariz. Después están los aromas secundarios, más complejos y los que se liberan al hacer girar el vino en la copa. Finalmente, percibimos los terciarios o buqué, que aparecen con el tiempo y una agitación más enérgica. En los primeros percibiremos aromas afrutados, florales y vegetales y quizás sean los más fáciles de percibir.

¿Quieres saber más sobre el vino blanco? En Bodega Javier Sanz seguiremos acercándote a nuestro mundo.

Facebook
Twitter