Álvaro Urquijo (Los Secretos): “La gente asocia nuestros conciertos a un buen espectáculo, bien ejecutado, con gente que se cuida y que no va a fallar”

“Cuando el escenario es un sitio tan precioso como este, ayuda en todo” |”El vino también son emociones, a nosotros nos encanta”

El grupo Los Secretos ofrecerá, el próximo sábado 22 de enero, un concierto en formato trío acústico en la iglesia Orden Tercera, propiedad de Bodega Javier Sanz Viticultor. Las entradas para la velada, que ya están agotadas, incluyen la degustación de vinos de la bodega maridados con un cóctel. Hablamos con el vocalista y líder del grupo, Álvaro Urquijo, como previa al concierto, una actividad que inaugura el ciclo Enoturismo con arte que pone en marcha Javier Sanz Viticultor.

Álvaro Urquijo (centro) junto con sus compañeros de Los Secretos, Ramón Arroyo y Jesús Redondo.

El concierto es el último de su gira en acústico, que ha tenido que ser aplazada por el COVID-19, ¿cómo ha sido la gira?

Ha sido una gira de adaptación porque hemos tenido que cambiar formatos, reducir plantilla, furgonetas,… en proporción a los aforos. Hay mucha gente que ha dado un paso atrás y se ha quedado en casa, diciendo “cuando todo pase, volveré de gira”, pero nosotros somos bastante peleones y hemos pensado también en nuestro equipo técnico, en la gente que trabaja para nosotros y en nuestro entorno, y en que somos un grupo que vivimos por y para el directo y nos encanta. Pese a todo lo malo que han tenido estos dos años, el público se ha portado genial con nosotros, hemos podido desarrollar nuestro espectáculo con bastante cercanía a la normalidad. La diferencia es que la gente ha estado con mascarilla, pero ha funcionado bien, hemos estado hace unos días en Pamplona con todo completo. En 2020, fuimos de los pocos grupos que hicimos más de 30 conciertos, en 2021 hemos hecho un montonazo, siempre guardando todas las medidas sanitarias y de seguridad, y yo me he preocupado especialmente de hacer un seguimiento, leyendo los periódicos, preguntando a los agentes de zona, a los managers y a los Ayuntamientos, no fuera que por nuestra culpa hubiese habido algún contagio y no, y han sido casi 100 conciertos.

Hay que entender que la gente necesita entretenimiento, que no solo van a ser sufrimientos y restricciones, enfermedades y contagios. Y se ha demostrado que la cultura es segura. Ver a la gente ahí supone una obligación por nuestra parte para que les compense el hecho de haber salido de su casa; si hace años ya nos dejábamos los huesos por que les compensara haber pagado una entrada o desplazarse para vernos, ahora hay que ponerle el añadido del COVID-19 y todo lo que significa. Nosotros estamos encantados porque sabemos que nuestros espectáculos son seguros y también podemos disfrutar nosotros de los conciertos y hacer gozar a la gente al máximo de nuestras posibilidades. Creo que podemos sentirnos orgullosos de haber sacado con bastante dignidad unos años tan difíciles, con muy buenos espectáculos y todo vendido en casi todos los conciertos.

¿Qué supone el cierre de la gira en nuestra bodega?

Es como pasar una paginita. Nosotros hemos armado un nuevo show con nuevas canciones, que ahora hemos tenido que posponer por la variante Ómicron, pero cerramos un concepto para abrir otro. El único fastidio es que se interrumpiera el desarrollo natural del último disco, que salió hace dos años y parece que fue ayer cuando lo estábamos grabando, y esa burbuja del COVID-19 nos ha hecho saltarnos dos años en cuanto al funcionamiento natural de un grupo.

Cerramos un ciclo y empezamos otro en el que hay nuevos temas: temas del último disco, también descartados, los temas que la gente puede esperarse,… pero para nosotros es como si fuera un reinicio, corrigiendo sobre los errores, cambiando sobre lo que hemos comprobado que funciona mejor o peor y dando al público nuevas alternativas para que se entretenga.

¿Habrá canciones de los más de veinte discos que tiene en su haber Los Secretos?

Tenemos más de 200 canciones en nuestra mochila; entre ellas, más de 15 que son sobradamente conocidas por muchísima gente y partiendo de ese esqueleto de canciones que vamos a seguir tocando para el público por muchos años que nos dure la carrera (espero que aún sean muchos), porque yo no soy capaz de dejar a la gente con ganas de escuchar canciones como ‘Pero a tu lado’, ‘Ojos de gata’, ‘Déjame’,… además, cada temporada añadimos temas que rescatamos del baúl y canciones que, en su día, fueron importantes y ya no caben todas en un show. Tenemos que repartirnos, coger cuatro canciones de los 80, diez de los 90 y cinco o siete de los 2000 y hacer un show. Nuestros conciertos son afianzar las canciones que la gente quiere escuchar, mejorando la acogida en lo posible y luego, ir buscando de ese cancionero las canciones que mejor pueden hablar de la vida de un grupo.

¿Se puede adelantar algo de lo que será el concierto en la Orden Tercera? ¿Habrá sorpresas?

Sorpresas como tal, no. Lo damos todo. En el momento en que la magia se produce en la gente, es cuando, en realidad, empieza un poco la vida del músico: cuando estás en contacto con el público y ese ambiente se puede casi tocar, esa atmósfera que se crea y con nosotros dándolo todo. Sí habrá algún cambio de repertorio, de alguna canción,… y va a ser entretenido. Es lo único que te puedo decir.

Cuando empezaron a ensayar en un pequeño cuarto de su casa que su padre les ayudó a acondicionar, ¿habrían imaginado que acabarían tocando en una iglesia del siglo XVIII como la Orden Tercera?

Pues no. Ni hubiéramos imaginado que íbamos a tocar en Las Ventas de Madrid con 22.000 personas ni que íbamos a hacer un repertorio en sinfónico con una orquesta con más de 72 personas detrás y que íbamos a tocar con ese formato en varias ocasiones. Todo eso es un sueño cumplido y la única parte negativa es que mi hermano Enrique no lo ha podido comprobar: cómo sus canciones han sobrevivido y de qué manera.

¿Hay alguna de sus canciones que le parezca que encaja especialmente con el lugar del concierto? ¿Qué esperan de él cuando estén sobre el escenario?

No sabría decirte. Yo creo que en el formato en el que vamos y como hacemos los conciertos, los sitios chulos ayudan a mejorar esa música del espectáculo. Si el sitio es bonito, mejor para nosotros porque los típicos pabellones y las típicas zonas rectangulares y cuadradas o las carpas son un poco más feos o fríos. Cuando el escenario es un sitio tan precioso como este, ayuda en todo.

Cuando se pusieron a la venta las entradas, se agotaron en apenas 48 horas. En la bodega estamos perplejos y, por supuesto, contentísimos. ¿Qué les parece a ustedes?

Un periodista me preguntaba hace unos 40 años cuál era el secreto de Los Secretos; con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que la pregunta es mucho más profunda de lo que parece. Realmente, ¿en qué reside el hecho de que nosotros sigamos llenando? Pues es una mezcla de dos cosas: la principal es que le gustemos a la gente y que quiera; el público es soberano y sagrado porque si no llenan un aforo y si no les gustas, no haces un segundo disco ni una gira. El público es el que manda totalmente, le tenemos que rendir pleitesía y alabanzas porque es el que nos ha mantenido aquí.

Por otro lado, nosotros decimos, teniendo esto, ¿qué puedes hacer? Lo mejor que sepas y puedas hacer para mantenerlo, cuidarlo y ofrecerle los mejores shows que puedas dar. Y mientras haya algo que, tecnológicamente, sirva para que nuestro público escuche mejor los conciertos, vamos a estar ahí. Nosotros hemos invertido muchísimos euros en equipo que no se ve y revisamos constantemente cómo podemos mejorar. Al final, lo que siembras es lo que recoges. Si tú dices a la gente, “concierto de Los Secretos”, lo asocian a un buen espectáculo, bien ejecutado, con gente que se cuida y que no va a fallar, con que estamos ‘superensayados’ y superacostumbrados a tocar y queremos hacer pasar muy buen rato con nuestro repertorio. Hemos luchado durante años por esa independencia y significa que no nos dejamos arrastrar a las modas o a sitios indeseables. Hemos ido pasando y nuestras canciones han ido quedando, esa transmisión de boca a oído, de padres a hijos, de novio a novia, de hermanos a hermanas,… es la que nos ha permitido tener llenos en los conciertos y admiración por nuestras canciones como ‘Pero a tu lado’ u ‘Ojos de gata’, que nunca fueron número uno y, sin embargo, ‘Pero a tu lado’ ha tenido 39 millones de reproducciones en streaming en los últimos dos años.

A través de la venta de entradas para este concierto, Los Secretos han sido el regalo de Navidad para muchas personas queridas. ¿Cómo se sienten al saber eso?

Pues genial. La capacidad de ocupar un lugar en la vida de las personas que nos escuchan es algo muy bonito. Lo que dices de regalar las canciones,… ese regalo es amor, es lo mejor que puede pasar con una canción lejos de lo que es solo negocio o fama o dinero o triunfo, todos esos conceptos que nos han ido metiendo, un poco, unidos al arte y a la música. Pues esto demuestra que hay otro mundo más real que, a lo mejor, no supone tanto beneficio económico ni tanta popularidad, pero nos compensa muchísimo más en cuanto a satisfacción y orgullo de haber hecho las cosas bien.  

Después de más de 40 años de trayectoria, parece que ahora mismo están sonando en todas partes: en la radio, en la TV, en galas, en internet, con un documental… ¿Diría que están en uno de sus mejores momentos?

Es posible. Estos dos últimos años han sido muy largos, pero me he dado cuenta de que estamos teniendo el cariño de la gente tras todo ese esfuerzo y dedicación que le hemos dado, que ha sido una vida entera si hablamos de 42 años de profesión. Yo me siento muy afortunado porque, aunque muchas veces nos hayan dicho que qué mala suerte hemos tenido, cuánta gente hemos perdido en el camino… yo digo, tragedias, desde luego, ¿pero a quién no le pasa alguna en 42 años? No conozco a nadie que, con 42 años de profesión, no haya perdido a un ser querido o haya vivido una situación de estar en el paro,… todo el mundo hemos tenido altibajos. Yo creo que me puedo sentir más que afortunado por tener el cariño de la gente . Y sí es posible que sea uno de los mejores momentos de nuestra historia y lo único que me da mucha rabia es que no esté mi hermano Enrique para verlo porque él siempre pensó que éramos como marginales, que podríamos vender 40.000 o 50.000 discos, pero que de ahí no pasábamos y que nos escuchaba un grupo reducido de gente y nunca seríamos número uno en venta de entradas ni en ventas de ningún tipo. Ni él podría soñar que canciones como ‘Pero a tu lado’ podrían tener 40 millones de descargas en Spotify más otros tantos millones de visualizaciones en YouTube; se ha perdido que tanta gente haya querido escuchar esa canción tantas veces y eso me da muchísima pena, pero su nombre, su figura y su recuerdo han quedado en el sitio donde tenían que estar como gran maestro y gran compositor de himnos que encantan a tres o cuatro generaciones.

Sus canciones son la banda sonora de algunas vidas o relaciones… imagino que eso tiene que producir, cuando menos, un cosquilleo.

Sí, es un honor y por eso nuestra respuesta es esforzarnos al máximo para estar al máximo nivel y hacerlo lo mejor posible en los conciertos porque rezumamos agradecimiento por cada poro, porque eso sale espontáneamente, yo no puedo obligarte a que te guste una canción. Eso es lo maravilloso de la música. Ante todas las expresiones espontáneas de amor hacia una canción o hacia un grupo, ¿qué armas tengo? Para empezar, me desarmo; en segundo lugar, la humildad me hace plegarme ante ese favor del público e intentar compensarles con amabilidad, con cariño y con toda la maestría que he podido aprender en los últimos 42 años, que algo será. Y cuidarme a tope para no fallar, tener bien la voz… y, en cuanto a la cuestión técnica, si hay cualquier aparato que pueda mejorarla, no es por capricho, es porque creemos que es la mejor forma de llegar a la gente, con calidad. Es un poco dedicar la vida a compensar el cariño recibido.

El último disco del grupo se titula ‘Mi paraíso’. ¿Cuál es el paraíso de Los Secretos?

Tiene doble sentido. El título del disco es por una canción que forma parte de él, que es un poco un agradecimiento, pues nosotros tenemos nuestro paraíso en nuestro estilo musical, con nuestras rancheras en una esquina, las canciones poperas de cuando éramos jóvenes en la otra, nuestro posito de música pop o country-rock americana y nuestra forma de instrumentar y de cantar, y las voces y nuestro cancionero. Es como si fuera un pequeño universo en el que estamos muy felices y nos hemos sentido muy bien tratados por el cariño de la gente. Por otro lado, no le debemos explicaciones a nadie, hacemos lo que nos da la gana musicalmente y lo que sacamos de eso es que ese pequeño paraíso musical es todo un abanico de estilos juntados en una sonoridad determinada y cuando escuchas cuatro acordes, ni siquiera hace falta que se empiece a cantar ni que suene la voz, ya sabes que son Los Secretos. Ese es nuestro paraíso.

Hay una segunda interpretación que es ese paraíso que es nuestro planeta, que es una canica azul flotante, con esa costra finita que es la atmósfera. Nos sentimos, a veces, grandes cuando no somos nada y tenemos que aprovechar cada instante de este paraíso que es nuestro planeta y parece como si lo último que nos importara es ser solidarios, ser amables.

Y la gira de este año se llama ‘Recuperando las emociones’, algo esencial para volver a reconectar en estos tiempos que corren…

Sí, el nombre viene un poco de lo que estás diciendo, del enfriamiento de la sociedad, de lo duro que hemos pasado con el COVID-19 y la cuestión económica, y lo difícil que es llevar una vida de felicidad y lo milagroso que es dedicarte a lo que te gusta y ser feliz con tu entorno, pues es eso: recuperar las emociones y ayudar a mejorar el estado de ánimo de la gente y todo lo que significa porque la vida de una persona son emociones. El amor de un niño, la satisfacción de lo bien hecho, el bienestar, el estar a gusto con alguien, con tu pareja o con quien sea, son emociones. Y eso es lo que queremos: participar en la recuperación de esas emociones.

¿Son aficionados al mundo del vino?

Sí, el vino también son emociones. A nosotros nos encanta. Yo no me considero ningún experto, me suelen gustar cuando están ricos y son buenos, o sea que tonto no soy, pero reconozco que cualquiera de mis compañeros sabe más de vinos que yo y el día del concierto se van a beber lo que tengáis por allí y se lo van a llevar escondido en la mochila o donde haga falta porque les encanta el buen vino (risas). Además, cenar o comer con una copa de vino no hace daño a nadie; dentro de lo que es nuestro rango de edad y nuestra cultura de cuidarnos un poco, el vino entra como aceptado (más risas).

¿Han probado en alguna ocasión los vinos de Javier Sanz Viticultor?

Yo, personal y humildemente, puedo decirte que no sé si sí o si no, pero mis compañeros, que son mucho más ‘boca-fina’ en cuanto al vino, seguro que los conocen, me apuesto una mano y media (risas). Lo que pasa es que yo me sirvo una copa y la disfruto muchísimo, pero no conozco ni la bodega ni la cosecha ni las marcas. Pero mi respeto vaya por delante; que yo sea un ignorante no quiere decir que no tenga un valor exquisito y sea una tremenda maravilla lo que hay detrás en el mundo de la enología. Sí hemos tenido la ocasión de conocer cómo funciona una bodega y en qué consiste; el amor que se le pone a las cepas y a todo lo que rodea el vino es algo que siempre tiene su parte de cariño.

¿Qué bueno podemos sacar del maridaje entre el vino y la música, en este caso, de Los Secretos?

El vino es algo que se comparte, que se disfruta, que se paladea, que tiene miles de matices, y el contexto donde lo tomes también influye. Hay muchas cosas que se comparten entre ambos. Y un maridaje de vino y música es maravilloso, ponte una copa de vino y escucha un buen disco y hay pocas cosas mejores. Y si, encima, puedes estar en una bodega y tomarte el vino y escuchar un concierto, mejor todavía.

Nos vemos —y les escuchamos— el día 22 en la Orden Tercera, en La Seca…

Encantadísimos. Allí estaremos.

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