8 enero, 2016 Javier Sanz Viticultor

Invierno en el campo de Javier Sanz Viticultor: ¿en qué consiste la poda en seco?

Desde que arrancó el invierno, en bodega Javier Sanz Viticultor estamos inmersos en una de las tareas más importantes que realizamos en nuestros viñedos: la poda de invierno. La poda es una práctica de viticultura que consiste en cortar ramas o sarmientos y reducir la masa vegetativa de la planta. Con ello se busca, entre otros, los siguientes objetivos:

– Despojar a la planta de brotes anteriores que no interesa mantener para que la planta esté sana y equilibrada.

Limitar el crecimiento de la planta, haciéndolo sostenible y beneficioso tanto para la cepa como para la calidad de la uva.

– Reestructurar la silueta de la planta, dar estructura a la planta y retocar su sistema de conducción. En el caso de nuestra bodega y de la mayoría de viñedos en la Denominación de Origen Rueda, el sistema de poda es Guyot doble de cuatro yemas en cada vara.

– Además, con la poda, se equilibra la distribución, cantidad y longitud de los sarmientos, lo que facilita la circulación de la savia por toda la planta.

La poda de invierno o poda en seco es una de las tareas más laboriosas y cruciales de las que se realizan en el viñedo. Arranca a finales de otoño, cuando las plantas han perdido ya todas sus hojas y se encuentran en estado durmiente (es decir, su savia se concentra en el tronco), y se puede prolongar hasta marzo, momento en el que el paulatino aumento de las temperaturas saca a las plantas de su letargo invernal y se reactiva su actividad vegetativa con el tradicional lloro de la cepa (que os explicamos en este post).

La poda de invierno es una práctica lenta y laboriosa porque, además de que se realiza a mano cepa por cepa, es importante la destreza, agilidad y experiencia del podador, quien al podar una cepa tiene en cuenta sus características morfológicas para infringir el menor daño en la planta. De esta manera, la planta asimila con menor daño los cortes producidos durante la poda de invierno. Cuanto menores y más limpios sean esos cortes, más a salvo estará la planta de enfermedades criptogámicas y con mayor rapidez podrá cicatrizar.

La poda de invierno es un modo de regeneración de la planta con el que se prepara al viñedo para su despertar en primavera, momento en el que comienza a brotar el viñedo de cara a la nueva añada.

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